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Comiéncelo; termínelo

Para lograr bien una tarea, a veces necesitamos abordarla por partes durante un cierto período de tiempo. Pero tenemos que hacer muchas otras tareas inconclusas al mismo tiempo y nuestra mente simplemente comienza a entrar en sobrecarga. Tanto como sea posible, intente terminar lo que comienza. Terminar las tareas le deja con la alegría del logro y paz en la mente. Continúe, ¡inténtelo todo un día! Termine una tarea antes de iniciar una nueva y vea cómo se siente al final del día.

 

Bájese del banquillo de la culpa

Sentirse culpable es como sentarse en una mecedora. Nos mecemos atrás y adelante emocionalmente, ¡pero eso no nos lleva a ninguna parte! La próxima vez que se encuentre sentado en la mecedora de la culpa, salte y muévase a un mejor lugar emocional. ¿Cómo? Pregúntese: ¿qué puedo hacer para arreglarlo? Y luego actúe sobre eso. Haga algo constructivo y se sentirá mejor consigo mismo.

 

Libérese de la carga del pasado

Llevar exceso de equipaje nos enlentece. Imagine estar en una escalada llevando un pesado morral, lleno de cosas innecesarias… ¿Los recuerdos negativos a los que se aferra le sirven para algún propósito? Para poder llevar la vida que usted desea vivir, tiene que soltar la vida que está llevando.

 

 

Cree un espacio seguro

'Alejarse de todo' es algo que a todos nos gusta hacer. Cree un santuario. Suelte las distracciones. Apague su teléfono. Escuche música relajante. Simplemente disfrute de la soledad y de un tiempo sin estructura. Incluso puede usar este tiempo para revisar eventos recientes, crear nuevos sueños o retirarse a su propio espacio interior para renovar el alma.

 

 

Conquistando el miedo

El miedo crea murallas. La más alta de ellas se asienta entre nuestro verdadero ser y el ser percibido. El miedo puede gritar de tal forma, que fácilmente dicta nuestra conciencia y comportamiento. Pero también puede ser tan sutil que se reproduce en el fondo de nuestra mente subconsciente como una canción de cuna, casi sin notarse, enviando la conciencia a dormir. Los poderes espirituales nos libran de todo miedo.

 

El trío poderoso: paciencia, tolerancia, contentamiento

Tres poderes particulares nos ayudan a vivir en este mundo. El primero es la paciencia y el segundo la tolerancia. No importa lo que me ocurra a mí, mi cuerpo o mis seres queridos, tengo que aceptarlo y lidiar con eso tan positivamente como pueda. El miedo de lo que ocurrirá o de lo que ha ocurrido empeora las cosas; se lleva mi fuerza y claridad para responder adecuadamente. El tercero es el contentamiento: el sentimiento de que estoy bien y todo está bien. Estos tres poderes permiten que los otros poderes funcionen en nuestras vidas. Nos permiten mantener nuestra dignidad y autorrespeto. Los poderes espirituales protegen nuestra fuerza interna y reflejan la belleza espiritual del ser. Estas son las verdaderas herramientas que necesitamos en nuestra vida.

 

El poder espiritual interno permite una reacción pura, sin costuras frente a los problemas y el conflicto. Tenemos un condicionamiento interno complejo y negativo, en donde el pesar y el karma han creado el hábito de reaccionar violentamente ante las situaciones. La violencia de la rabia, el rechazo, el miedo, la envidia y la agresión ha sido inyectada en nuestra personalidad. Recordando nuestros poderes espirituales y aprendiendo a amoldarse, tolerar y estar siempre alerta, creamos una relación con la vida que es no violenta, responsiva en lugar de reactiva. Nos movemos del rechazo a la bienvenida. Entonces solo el entendimiento de la paz interior, la dulzura del amor y el poder de la dicha permanecen vivos dentro de nosotros.